Harry Potter

Harry Potter
Mi logo jaja xD

lunes, 16 de abril de 2012

Harry Potter y La ruptura del Vínculo capitulo final


Capítulo 13La ruptura del vínculoPor Tomas Marvolo


El cuerpo sin vida de Ron se hundió en el suelo y salió de la vista de Harry, Hermione, Teddy y Draco.
Hermione dejó escapar un grito de dolor, y se derrumbó a llorar. Harry se puso rojo, y el aire comenzó a faltarle; Teddy y Draco gritaron ofensas a Circe, y ella movió su varita, dejándolos mudos.
—Ya basta de charla…son patéticos. Ahora asistirán a la ruptura del vínculo. ¡Lindja, el puñal!
Lindja hizo una reverencia y se retiró de la sala del trono. Regresó a los pocos minutos con una caja forrada en terciopelo, de la que Circe extrajo un puñal cristalino, que lanzaba reflejos de todos colores en varias direcciones.
—Este puñal de diamantes debe cortar el vínculo entre mi varita y yo. Para ello, debo haber , antes que todo, hecho un rito de varios días.
»Lo he alimentado con la magia de ustedes, extraída por la luna y un poderoso hechizo que circulaba por las cadenas que los ataban. Les leeré las instrucciones, encontradas por el mismo Voldemort antes de embarcarse en el ataque de Hogwarts:

La magia de almas unidas,
bebida por la madre luna
a  la sangre de un camarada
debes unir como nunca.
Mata a un amigo de prisa,
espera que tu alma se fugue…
Y cuando llegue el dolor
de tu esencia fragmentada
habrás de poner tu vara
donde tenga más altura.
Para obtener la ruptura
pronuncia luego el  hechizo
blande el puñal rojizo
Y corta el hilo fino.
»Lindja, extiende tu brazo.
Lindja extendió su brazo y Circe le hizo un profundo corte. La sangre comenzó a emanar de su extremidad y ella bañó el puñal con el líquido. Luego, se llevó la mano al vientre y dijo:
—La sensación de alma fragmentada está entre las más dulces…
Entonces la hechicera elevó su varita por encima de su cabeza, hasta donde más alta estaba con su brazo estirado.
—Cuando asesinas a alguien, las varitas te rechazan por un momento. ¿Es acaso tan abominable quitarle la vida a otro ser? Ese es el momento de romper con ella para siempre: siente que eres malvado, que no la mereces, que para eso no fue creada. ¡Ése es el tiempo de acabar con la unión!
Circe pronunció luego un hechizo, y Harry, aún con lágrimas en los ojos, vio cómo salía una especie de cuerda luminosa de la varita y se enrollaba alrededor de su mano, como si fuera una serpiente.
La de piel marmórea levantó entonces el puñal manchado de sangre y cortó el fino hilo que salía de la varita. Luego se derrumbó. Hubo una explosión de luz que la lanzó a unos metros y la varita se le escapó en otra dirección. En ese instante, el madero se consumió en una llamarada de un naranja muy intenso que los cegó a todos por un momento. Como estaban más cerca de la explosión, los guardias salieron disparados en direcciones opuestas y se golpearon contra una pared, quedando inconscientes momentáneamente.
Las enredaderas que aprisionaban a Harry y sus compañeros, así como las cadenas que amarraban a Dakerov desaparecieron.
Hermione se puso en pie rápidamente y corrió en dirección a Circe. Algo tiraba de ella y no la dejaba avanzar: era Harry.
—¡Ahora no Hermione! —le gritó.
—Ella lo mató, ella lo mató —repetía Hermione.
—Debemos buscar ayuda, tenemos que salir de aquí —gritó Draco.
—Supongo que si los hechizos de Circe se revirtieron, podemos desaparecernos, ¿no? —dijo Teddy.
—No tenemos varita  —argumentó Harry.
—Tú no tendrás —dijo Teddy y retiró el hechizo desilusionador de las varitas dentro de su ropa. Les dio a cada cual la correspondiente y, tomados de las manos intentaron desaparecerse.
—¡Yo no puedo! —gritó Hermione con un sollozo.
¡Ron se había ido! El padre de sus hijos, su compañero de Hogwarts, su amor de la guerra…El motivo de sus alegrías y tristezas durante la lucha contra Voldemort, el amigo, el amante…Se lamentó de haber sido tan dura con la dieta, de gritarle por cosas sin importancia y, recordó, que siempre él respondía con una sonrisa, o le dejaba una tarjeta encima de la cama. ¿Y la vez que por Navidad trajo elfos domésticos para que comieran en casa? ¡Ése sí había sido un gesto romántico!
—¡Tenemos que regresar a buscarlo! —dijo decidida.
Harry entonces asintió y se propuso hacer la Aparición, Hermione estaba muy desconcentrada.
Justo cuando empezaron a sumirse en lo oscuro, Dakerov se agarró de la pierna de Teddy, y apareció junto a ellos en el Bosque cerca de la frontera.
Rápidamente, Teddy se puso en pie y apuntó con su varita a Dakerov.
—Espera —dijo Hermione— ¿qué le sucede?
Dakerov comenzó a dar arqueadas y un mechón de pelo rojo se asomó en su cabeza. Luego una barriga enorme comenzó a crecer en medio de su abdomen atlético, y un par de ojos conocidos asomaron en su mirada fría. La muchacha corrió a besarlo, dejando a todos desconcertados.
Aún confundido, Harry empezó a comprenderlo todo: Circe, según el hechizo,  debía matar a un camarada. Por tanto, si tenía que matar a Dakerov, ¿Por qué no disfrazarlo de Ron para mostrar su poder? Habían cambiado de lugar, por eso los gritos constantes del mago, por eso Ron no había luchado contra la muerte: no era él.
Harry sintió que le volvía el alma al cuerpo: su amigo desde el tren de Hogwarts, el que lo había acompañado en cada aventura, el que se equivocó y regresó para luchar a su lado, su cuñado, su hermano,  había regresado. Y estaba contento. Al fin un poco de esperanza en medio de una lucha sin sentido. Sin decir una palabra todos siguieron su camino; pero hasta en Malfoy podía adivinarse una expresión de alegría.
Cuando llegaron a la frontera, ya Circe estaba allí.
—Llegaron a tiempo para el intercambio —dijo complacida.
Harry levantó la vista y, en los árboles divisó a Lindja, Gjul y Nikola apuntándole a Kingsley.
El Ministro traía una serie de personas encapuchadas, vestidas de manera harapienta. Eran, sin dudas, prisioneros de Azkaban. Lo raro era que además de Kingsley no había ningún Auror allí.
Harry, Hermione, Ron, Draco y Teddy caminaron al lado donde estaba Kingsley, y los Mortífagos, con las manos amarradas, junto a Circe.
Ella hizo uin gesto y cada amarre cayó al suelo.
—Bienvenidos, hermanos de Azkaban. Pueden quitarse las capuchas.
Cada uno de los prisioneros levantó sus manos para dejar al descubierto el rostro. Harry hizo el ademán de levantar su varita, pero Kingsley lo detuvo, con una sonrisa.
Los rostros que surgieron debajo de las capuchas no eran los que Circe esperaba: Ginny, Luna, Neville, George y Angelina estaban ahí, como el viejo Ejército de Dumbledore listos para atacar.
Circe comenzó a mover sus manos y lanzar hechizos de un lado a otro, pero los recién llegados solo movían sus varitas sin esfuerzo, esquivándolos.
Draco y Ron se enfrentaron a Lindja y Gjul; Hermione a Nikola.
—Por favor —dijo Harry— Es mi momento. Yo venceré a Circe.
Los del ED se apartaron y Harry se paró delante de la hechicera.
—No deben inmiscuirse, este es nuestro problema.
—Lo haremos a tu manera, Harry —dijo Luna.
Sin darle tiempo a pestañear, Circe se convirtió en una nube de humo que derribó a Harry y clavó las uñas en su rostro, creando surcos sangrientos en sus mejillas. Él la empujó lejos de sí y gritó:
Expecto Patronum
Rápidamente el gigantesco ciervo de Harry se colocó delante del él, evitando las maldiciones que salían de Circe. Harry se puso en pie y con su varita tocó suavemente al ciervo. El Patronus comenzó a disolverse y rodeó la varita, tomando la forma de una espada plateada.
—¿Qué haces? —preguntó asombrada Circe.
—Para ser Auror, debes ser muy bueno contra la magia oscura…Para ser Jefe del Departamento de Aurores debes ser el mejor.
»Esto, Circe, es un hechizo que yo mismo he creado. Tal como hiciera el Príncipe Mestizo yo tengo mis propias armas. ¡Expelliarmus!
De la espada plateada salió un chorro de luz a tanta velocidad que Circe solo atinó a poner sus manos como escudo. Salió disparada a varios metros y se golpeó contra un árbol.
Adolorida, levantó sus brazos y los movió como si estuviera danzando. De la tierra salieron las raíces de los árboles y como brazos de pulpo cayeron sobre Harry, que, poniendo la espada por delante, los convirtió en polvo.
—¿Qué es este tipo de magia? —gritó Circe.
—Debes ser un iniciado, Circe. Existe magia blanca que hace más cosas impresionantes que la magia oscura…La mayoría de nosotros aquí, somos de la Orden del Dragón.
—¿La Orden del Dragón?
—Sí, es una sucesora de la Orden del Fénix. Hemos estudiado de la magia blanca, partiendo de los textos antiguos. La Ruptura del Vínculo, Circe, es solo un pequeño paso. No sabes nada del mundo…
Mientras tanto, los del ED habían apresado a Lindja y Nikola, mientras Ron se batía con Gjul. Los chorros de luz verde le rozaban el cabello al pelirrojo, y hábilmente los esquivaba. De pronto, Gjul le lanzó un hechizo que hizo aparecer arañas por todas partes y, para suerte de Ron, Draco acabó con ellas.
Finalmente, tanto Malfoy como Ron se unieron y a la vez le lanzaron un potente hechizo aturdidor.
Circe intentaba a toda costa matar a Harry. Él, sin mucho esfuerzo esquivaba cada uno de los hechizos macabros que le lanzaba la rubia. Harry entonces se desapareció, apareció detrás de Circe y la atravesó con la espada de luz, de lado a lado.
Circe cayó de rodillas, con la mirada perdida. Movió sus manos y nada sucedió, luego agarró a Harry por la pierna y le gritó:
—¡Qué has hecho!
—Lo siento Circe, pero no merecías la magia. Te he quitado tus poderes. ¡Llévensela!
Los del ED la ataron, mientras ella, fuera de sí, daba gritos. La sed de poder la había vuelto loca.

La Asociación de Magia Albana hizo las paces con Inglaterra. Todos habían estado bajo los efectos de Circe y su personalidad destructiva. Ella, por su parte sería llevada a juicio por los crímenes cometidos.
El día de la vista pública en el juzgado, Harry fungiría como testigo. Se había preparado muy bien para denunciar los crímenes de la muchacha. Agradeció a Tina Grindewald por su ayuda y escribió lechuzas a varios periódicos que le pidieron entrevistas.
El pasillo estaba lleno de gente del Ministerio en espera de que comenzara el juicio. Ginny apareció, con una expresión de alegría desbordante.
—Harry —dijo Kingsley asomándose desde dentro del juzgado— es el momento de que entres.
  • Harry asintió y, justo antes de entrar a sentenciar a Circe, Ginny le gritó:

—Es Luna Lovegood…¡ está embarazada!
Harry sonrió y entró al juicio, sabiendo que ése sería un buen día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario