Capítulo 4
Segundo encuentro con Tina
Por Jastecuis Smilewell
Harry estaba preocupado por Teddy, tenia que ir a Albania para encontrar a su ahijado, pero no sin antes ir al Cabeza de Puerco para charlar con la señora Tina, por lo cual estaba obligado a esperar.
Por fin llegó el sábado, Harry ya tenía varios minutos esperando fuera del Cabeza de Puerco y prontamente Tina lo sorprendió por la espalda. Llevaba su mandil y un guante de cocina
-Lo lamento mucho señor Potter, pero tuvimos un retraso en la cocina, unos elfos empezaron a jugar con la comida y bueno ya sabrá como terminó todo- dijo
-No se preocupe Tina, no tenia mucho tiempo esperando- dijo Harry, algo nervioso- Ahora entremos y conversemos.
Ya dentro del cabeza de Puerco, y luego de saludar cálidamente a Aberforth, ambos tomaron asiento alejados de la entrada.
-Bueno señor Potter, sé que esta información es muy importante para usted así que trataré darle todos los detalles. Sé que mi apellido puede ser algo imponente, pero solo soy sobrina de Gellert. Nunca seguí sus creencias sobre los no mágicos y los mestizos, pero si le tuve mucho cariño, era un buen hombre con un mal camino…
Harry recordó por un momento la historia de Albus Dumbledore joven, y luego dijo:
-No niego que su apellido me puso a pensar; pero ahora que la conozco personalmente, veo que no es como su tío.
»Parece usted una persona bien intencionada. Debo pedirle disculpas, pues tuve sospechas cuando me contaron de su ascendencia.
Harry quedó incómodamente en silencio por unos segundos y luego de que Aberforth les trajera un par de whiskys de fuego, Tina continuó:
-Después que el tío Gellert fuera encarcelado, mi familia huyó, casi exiliada hacia Albania, y allí estuvimos varios años, e incluso fuimos visitados por alguien a quien usted conoció muy bien: Tom Riddle…¿Quién diría que un muchacho tan apuesto se convertiría en el mago tenebroso más peligroso que hayamos visto? Eso decía mi madre cada vez que se enteraba de alguno de sus crímenes. Ella si lo conoció, yo no… – suspiró la bruja mientras divagaba.
En ese momento se escuchó un ‘crac’ y una cabellera roja se dejó asomar por una de las ventanas. Era Ron que había aparecido frente al Cabeza de Puerco:
-Harry rápido, tenemos que irnos. ¡Algo sucede!
-¿Qué sucede Ron?- respondió Harry, aturdido.
-No hay tiempo de explicarte tenemos que ir al Ministerio ya- dijo agitado el pelirrojo.
Harry se levantó, dispuesto a despedirse, mientras le sostenía la mirada a Ron, quien se veía muy alterado. Tina le sostuvo el brazo:
-Señor Potter es mejor que se vaya, pero tengo que darle esto, en vista de que nuestra conversación se ha interrumpido forzosamente- dijo Tina y extrajo una varita de su mandil. No era muy hermosa, la verdad, hasta parecía algo marchita. Apuntó el objeto a su cabeza y un haz de luz se desprendió de su sien. Luego, un hilo plateado quedó pendiendo de la punta tallada de la varita, reluciendo, brillando con luz propia por unos segundos hasta que cayó dentro de la copa vacía donde unos minutos atrás estuviera el whisky de fuego.
- Tómelos. Espero que estos recuerdos le sirvan en su búsqueda, señor Potter. No soy muy buena con la magia, solo sé hacer hechizos domésticos…pero este aporte puede esclarecerlo en su búsqueda.
Harry tomo la copa mientras le agradecía.
Harry y Ron desaparecieron a la vez fuera del cabeza de Puerco, mientras Tina les lanzaba una mirada amable. Cuando recuperaron los sentidos, estaban en aquel callejón donde se encontraba la caceta telefónica que sirve como entrada de visitas al Ministerio.
-Apresúrate tenemos que entrar- dijo Ron mientras sacaba un galeón y entraba en la caceta
-¿Por qué por aquí Ron, qué esta pasando?
-Es algo bueno, ya lo veras.
Ambos magos entraron en el Ministerio, y vieron personas apareciendo: toda la Red Flu estaba saturada.
-¿Qué es esto? gritó Harry mientras todos los que aparecían se remolinaban por los pasillos del Ministerio.
-Son personas de Albania- contestó Kingsley que había llegado justo detrás de ellos -La AMA nos ha informado de que ha habido demasiadas desapariciones así que decidieron enviar un no tan selecto número de diplomágicos tanto de Albania como cónsules de otras partes del mundo que trabajan en Albania. El Ministro albanés ha decidido que estarán más seguros aquí, y me temo que las cosas se complicaran aun más.
-Tenemos que ir inmediatamente a Albania a terminar de investigar y resolver esto de una vez por todas- dijo Ron con una voz muy decidida.
-Si, estoy de acuerdo contigo, pero tengo que ir a un Pensadero… ¿por qué no vas mientras por un Traslador?- dijo Harry.
-Usa mi Pensadero Potter, tengo uno en mi oficina, déjame dirigirte hacia allá- Kingsley agitó sutilmente su varita y un pasillo alterno apareció por detrás de las paredes -El pasillo conecta directamente con mi oficina, date prisa.
Harry comenzó a caminar por el pasillo hasta que llegó a la Oficina del Ministro, y al entrar vio un Pensadero suspendido en una repisa colgada encima del escritorio del Ministro. No era como el de Dumbledore. Tenía talladuras que recordaban a grandes jefes de tribus africanas y leones por todas partes.
Con la copa de whisky aun en la mano, harry se acercó al Pensadero y vertió los recuerdos de Tina Grindewald. El destello plateado se arremolinó en el recipiente y Harry se acercó, para mirar…
No hay comentarios:
Publicar un comentario